Algunas lecturas de 2018

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Volviendo la vista atrás, me acabo de dar cuenta de que 2018 no está siendo un mal año (para mí) en cuanto a lecturas: ya llevo leídos un par de libros más que en 2017 y aún quedan un par de meses para terminar el año. Lo malo es que me cuesta escoger cuál de ellos comentar, así que voy a autocopiarme el formato de “microrreseñando” que ya he usado en entradas dedicadas al cine y comentar algunas de las lecturas que creo que os pueden interesar más.

Maus, de Art Spiegelman

Empiezo por este cómic que estaba deseando leer desde tiempos inmemoriales y que he finalizado hace cosa de un mes. Inicialmente, Spiegelman se plantea hacerse eco de las experiencias de su propio padre, judío polaco superviviente del campo de concentración de Auschwitz, pero, al narrar en el cómic las propias entrevistas que mantienen los dos, va más allá del Holocausto (¡qué importante es que no se olvide este capítulo tan oscuro de la historia!) para adentrarse en la relación paternofilial, en la soledad de la vejez, en el significado de la pertenencia a un colectivo… Es un libro imprescindible no sólo por los hechos terribles que relata, sino por la humanidad que destila en cada página. Humanidad a pesar de que sus personajes están representados por animales (ratones los judíos, gatos los nazis, etc.). Sinceramente, creo que el hecho de que sea el único cómic que ha logrado el premio Pulitzer, supera cualquier valoración que yo pudiera hacer.

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Crímenes, de Ferdinand von Schirach

De la experiencia profesional como jurista del propio autor, nacen los relatos incluídos en este libro que no llega a las 200 páginas y se puede disfrutar en una tarde (además, me costó menos que una entrada de cine). Posee un estilo claro y sencillo, pero original, al dotar los casos que narra no sólo de suspense sino de una reflexión permanente acerca del concepto “culpable”, así como del sentido del castigo penal. Desde luego, hace que nos planteemos el concepto mismo de delito, tan simplificado (creo que sería mejor usar la palabra “simplonizado”) por los medios de comunicación. Son casos reales que, apartados del análisis técnico, con frecuencia impresionan y siempre emocionan, incluso en una segunda lectura relativamente próxima a la primera. Actualmente, estoy esperando a que me notifiquen de una librería que ya han recibido otro libro de este autor: Culpa.

Crímenes von schirach

 

El orden del día, de Éric Vuillard

Otra obra corta, que no llega a las 150 páginas, y que viene avalada por ser el Premio Goncourt de 2017: El orden del día hace una interpretación de los orígenes de la Segunda Guerra Mundial, y también del coste que supuso para los que apoyaron el acceso al poder de Hitler, con un estilo que mezcla el reportaje con la novela y obliga a la reflexión. Arranca en la reunión que mantuvieron los grandes jerarcas industriales alemanes para decidir su apoyo al partido nazi y termina con un recordatorio sobre las indemnizaciones (ridículas, no os hagáis ilusiones) que sus empresas abonaron a los judios que emplearon como mano de obra esclava durante el régimen; sin embargo, el libro bascula principalmente en torno al episodio del Anschluss, la anexión de Austria por parte de Alemania, usándolo el autor para crear una especie de destilado esencial de esos años aciagos.

El valor de este libro no reside solamente en los hechos que narra ni en la interpretación que hace de los mismos, sino también en la forma en que están narrados, que me pareció acertada y atractiva, muy potente.

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Aniquilación, de Jeff VanderMeer

Dice el autor que sus novelas han nacido de sus paseos por la naturaleza salvaje de Florida y no creo que nadie pueda ponerlo en duda  tras leer Aniquilación, primer volumen de la “Trilogía de Southern Reach”. Desde que lo vi por primera vez en una librería, hace ya algunos años, tenía muchas ganas de leerlo, pero confieso que lo tenía medio olvidado hasta que recientemente Netflix estrenó la película homónima protagonizada por Natalie Portman. Película que, si bien tiene un ritmo algo lento, me parece muy interesante por el argumento y el concepto estético aplicado. Libro y película poseen los suficientes elementos comunes para ser plenamente reconocibles entre sí, pero también las diferencias suficientes para que el disfrute de uno y de otra no se vea deslucido por la repetición de la narración, por lo que no me pesó leer uno a continuación de ver la otra.

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¿De qué va? En algún punto de la costa sudeste de los Estados Unidos comienza a registrarse una actividad anormal. La versión oficial es que en el Área X ha ocurrido un desastre ecológico y se ha vetado el acceso. En realidad, la flora y la fauna se están alterando y las personas desaparecen. Se envían equipos para investigar la situación y no regresan… o regresan sin que nadie lo sepa y notablemente cambiados. Además, la zona afectada se está expandiendo. La protagonista del libro, cuyo marido es uno de los pocos que lograron regresar, formará parte de un nuevo equipo de investigación formado exclusivamente por mujeres.

La historia es muy buena. Sobre todo, me gustó que perteneciendo al género de la ciencia ficción se basara en temas biológicos, en lugar de en físicos como suele ser habitual. Sin embargo, hay momentos un tanto aburridos en el libro, cuando el autor, por medio de su personaje, se pone a divagar. Más introspección que la deseada cuando estás deseando que la historia avance porque es muy intrigante y sugerente. Esos momentos se hacen tan largos que me cuestiono si seguir o no leyendo la trilogía. Luego me pregunto qué pasará con el Área X y siento intriga. Si finalmente me animo, os lo haré saber.

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Otras lecturas

Por suerte, este año estoy leyendo más que los anteriores. Mucha poesía: Elvira Sastre, Pilar Adón, María Lado, Yolanda Castaño, María Sánchez, Rupi Kaur, Claudia González Caparrós… Hace un año o dos leí una entrevista a Mircea Cartarescu en la que decía que la poesía era el gato muerto de la literatura, pero creo que eso está cambiando para bien. Y que las redes sociales están teniendo mucho qué ver en ello. Hay mucha trapallada, es cierto, mucha pornografía emocional para adolescentes, pero también se publica y se difunde bastante más que hace unos años y hasta es más fácil encontrarse con recitales. Deberíamos leer poesía todos los días, para elevarnos un poco sobre la polvareda cotidiana y olvidarnos un rato de las cadenas que nos atan a ella.

Por último, en alguna entrada anterior del blog comentaba que participaba en uno de los clubes de lectura del Concello de A Coruña, en el club virtual, en concreto. No voy a comentar aquí las lecturas del club porque me sentiría como si fuera infiel al mismo, pero las tres últimas me han gustado mucho y no puedo dejar pasar la ocasión de recomendároslas: La Tía Mame, de Patrick Dennis, Paradero Desconocido, de Kressmann Taylor y Desgracia, de J. M. Coetzee. A éste último le tenía un poco de miedo, ya que los premiados con el Nobel suelen ser un tanto irregulares, pero debo reconocer que me pareció muy buen libro y muy interesante. Si queréis saber más sobre estos tres libros (y sobre muchos más), podéis leer los análisis y comentarios en la página del club.

Actualmente, estoy terminando de leer La Librería, de Penelope Fitzgerald, en una preciosa edición de Impedimenta (¡qué bien edita esta gente!). Es una pequeña delicia de novela, pero [¡Oh! ¡El terrible Pero! ¡El aniquilador de ideas!] me temo que la película de Isabel Coixet la supera. Debo recordarlo para la próxima vez que me digan que siempre está mejor el libro que la película.

 

Y voy parando, como siempre con la intención de no demorarme tanto en escribir, pero hay temporadas en las que el trabajo no me deja tiempo. Sobre el 25 de agosto, tenía escrito hasta la mitad del comentario de Aniquilación : he tardado más de dos meses en encontrar el momento de terminar esta entrada. Espero que, pese a la demora, os sirva de referencia para vuestras lecturas. Ya sabéis que podéis comentar y aportar vuestras opiniones. Prefiero que esto sea un diálogo, no un monólogo. ¡Nos leemos!

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Retomando

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Han pasado ya más de seis meses desde que publiqué la anterior entrada en este blog. Este prolongado paréntesis no se ha debido a que no tuviera temas sobre los que publicar, al contrario, sino por pura falta de tiempo para tomar un respiro, poner la cabeza en orden y poder dedicarle un poco de tiempo a este proyecto.

Las principales causas de esta ausencia de tiempo son, por un lado, el normal aumento de trabajo en el colegio por el fin de curso, y también, por otro lado, que el tiempo libre del que solía disponer para dedicárselo al blog se lo he dedicado a participar en el podcast de Radio McGuffin, el cual os recomiendo.

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En la última entrada, la del 3 de febrero, os contaba cómo participar en McGuffin había mejorado mi experiencia de disfrute de Black Mirror. Pero también he tenido la suerte de participar en otras grabaciones. En algunas, aportando algún audio, como puede ser la dedicada al caso Weinstein (que conste que opiné sin conocer la magnitud del caso) o la grabación dedicada a La forma del agua (que conste que cuando hago gilipolleces como los audios que le envié a Tony para este programa, es porque tengo la tensión disparada).

En otras grabaciones, pude poner mi grano de arena a través de Skype, un método que se me hace raro, porque no veo a los demás participantes (usamos sólo la función de llamada para mantener la calidad de audio) y no tengo la referencia de su lenguaje corporal, lo cual es importante, sobre todo, a la hora de saber cuándo tengo la ocasión de intervenir en la conversación.

Aparte de las grabaciones de Black Mirror, también participé en el programa dedicado a The Disaster Artist: lo que en principio iba a ser una prueba del audio por Skype, terminó por convertirse en una hora de conversación acerca de la película de James Franco, además de alguna otra, como el Episodio 8 de Star Wars.

También participé en varios programas de repaso de la cartelera:

Diciembre 2017 – Enero 2018,

Marzo 2018

y Abril – Mayo 2018.

Y también participé en tres monográficos. El primero, dedicado a una estupenda serie de Netflix que, desgraciadamente y asombrosamente, no tendrá continuación: Todo es una mierda (es el título de la serie, además del estado en que nos ha dejado Netflix a sus fans).

El segundo, dedicado a la ciencia ficción “low-cost”, en el que cada participante presentó una película o serie (unas más low-cost que otras, pero todas lejos de ser premiers): Zardoz, Coherence, Primer, The Man From Earth, Los cronocrímenes, Dr. Who

Y, por último, si tienes dudas sobre el fenómeno de cuñadismo que ha abandonado las barras de bar para arrasar en las redes sociales, puedes echarle una oreja al McGuffin 2×19.

Por último, Tony ha puesto en marcha un proyecto paralelo (casi diría hermano) a McGuffin, El Teatro del Fin del Mundo, donde también he tenido la suerte de participar en un programa en el que repasamos un buen puñado de películas de terror: Pánico en el cine Vol. 1.

Podéis encontrar estos programas de McGuffin y El Teatro del Fin del Mundo (y muchos otros, tanto o más interesantes que los anteriores) en la plataforma iVoox o en Tumblr.

Por cierto, que en la última entrada os decía que trataría de poner en marcha un podcast propio, en régimen de gananciales con Silvia. Que sepáis que el primer programa está grabado. Faltan dos flecos y que Silvia se atreva a dar el salto a la publicación. Esta última parte va a ser lo más difícil, pero seguiré intentándolo. [Send Help!! ;D]

Y no sólo de podcast vive el hombre, así que me he metido de lleno en otro [charco] proyecto, un nuevo blog dedicado a economía y a la educación, El economista indocente, cuya primera entrada he publicado hace unos días. ¿Por qué otro blog? Preferí separar el ámbito personal del profesional,  así que Melenalviento se centra en la parte más lúdica (aficiones y eso), mientras que El economista indocente tratará, espero que de forma amena, temas que surgen de la parte más profesional. Y prometo no olvidarme de Melenalviento, de hecho tengo unos cuantos temas en línea de salida. Aprovecharé estos últimos días de vacaciones para darles el pistoletazo.

En fin, que vaya chapa os he dado. Para compensaros, y para agradecer públicamente a Juan Carlos habérmelo recomendado, aquí os dejo un enlace a la magnífica lección que da Nacho Vigalondo en Cinemascopazo, al hilo de Maximum Overdrive, la única película dirigida por Stephen King. Una gozada (más el programa de Cinemascopazo que la película):

Un saludo a tod@s y nos leeremos antes de seis meses (espero)!!!

 

 

Black Mirror: mejorando la experiencia

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A estas alturas no creo que vaya a descubrir a nadie esta serie, que probablemente sea una de las mejores series de ciencia ficción que se hayan rodado y goza de una difusión y un éxito más que merecidos. Ciencia ficción de la buena, de la que nos plantea dilemas éticos, de la que nos muestra cómo somos al reflejarnos en las ilimitadas posibilidades de la tecnología. Muchos de vosotros la habéis visto ya. Pero, ¿cuántos de vosotros la veríais de nuevo para captar aquellos detalles que se os han pasado por alto? O para reflexionar sobre lo que nos plantea Charlie Brooker en sus retorcidas historias. O para disfrutar de nuevo de unas bandas sonoras cuidadosamente seleccionadas. O revivir momentos inolvidables.

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El caso es que el equipo de McGuffin lo ha hecho. Y lo ha hecho brillantemente. Ha dedicado cuatro podcasts, uno por temporada (de entre hora y media y dos horas y media de duración cada uno), al análisis de todos los episodios de la serie. Muy buen planteamiento, con ¡hasta siete! participantes por programa aportando su particular y enriquecedora visión de todas y cada una de las historias, dirigidos por el gran @Tony_Rey, que te hace reflexionar sobre cada episodio y, lo que señala su valor, te dan ganas de volver a verlos. De hecho he participado en tres de los cuatros programas, para lo cual he vuelto a ver los episodios: y me dan ganas de volverlos a ver, quizá no todos, pero sí varios de ellos, con la convicción de que los disfrutaría de nuevo.

Aquí tenéis los enlaces a cada uno de ellos:

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Temporada 1: (Episodios: El Himno Nacional, 15 Millones de Méritos, Toda Tu Historia)

Temporada 2: (Episodios: Ahora Mismo Vuelvo, Oso blanco, El Momento Waldo, White Christmas)

 

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Temporada 3: (Episodios: Caída en Picado, Playtesting, Cállate y baila, San Junípero, La Ciencia de Matar, Odio Nacional)

Temporada 4: (Episodios: USS Callister, Arkangel, Cocodrilo, Hang the DJ, Cabeza de Metal, Black Museum)

Por mi parte, la experiencia ha sido tan buena y enriquecedora que voy a tratar de sacar adelante un podcast propio, pero me gustaría la colaboración de Silvia, con su buen juicio y su dulce voz, y no parece estar por la labor [SEND HELP!! ;D].

Así que, si alguien se preguntaba por qué tardaba tanto en escribir en el blog, esta ha sido una de las razones. Ahora que he pasado por esta puerta interdimensional, tendré que salir y explorar el vasto universo.

USS Callister 450_1000

Nos vemos, oímos o leemos.

 

Tolle, lege (II)

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En episodios anteriores:

Nuestro héroe se había enfrentado a la procrastinación y el estrés para escribir una nueva entrada del blog, con tal ímpetu que la longitud excedía lo humanamente aconsejable, así que decidió repartir la entrada en dos. O más.

¿Serán dos partes o serán más? ¿Leerá por fin A balada do café triste de Carson McCullers o se verá asaltado por otro libro? ¿Progresará en su transformación en ciudadano romano? Y, en ese caso, ¿vestirá con una toga o con el pecho de hojalata? ¿Será patricio, como el amigo de Bob Esponja, o plebeyo como tú y yo?

Aquí comienza… Tolle, lege 2… el desenlace; o no.

 

de qué hablo cuando hablo de escribir

Portada de la edición del Círculo de Lectores. Mencanta.

 

McCullers tendrá que esperar a que termine De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami, que es el libro que tengo de mano (no puedo decir que sea el que tengo a medias o el que estoy leyendo, porque siempre tengo varios). Siempre me han resultado muy interesantes los libros de escritores que tratan sobre el tema de la creación literaria. Y el de Murakami está bastante bien, aunque toma un tono algo autojustificativo. Murakami es muy sugerente, pero, y confieso que no he leído mucho de él, me da la sensación de que prefiere quedarse en la sugerencia porque le falta valor para tomar una postura porque no sería capaz de enfrentarse a una posición contraria a la que él propone. Se podría decir que, paradójicamente, al no mojarse, se lava las manos.

el cuento de la criada

También es la portada de la edición del Círculo de Lectores. Y tampoco está mal.

 

Otro libro que tengo pendiente es El cuento de la criada de Margaret Atwood. Seguramente ya conocéis la historia: trata de un futuro distópico en el que los Estados Unidos se han convertido en una teocracia en la que las mujeres son tratadas como si fueran ganado. Evidentemente, está en la lista gracias a la repercusión que ha logrado la serie de Hulu, que ha sido recientemente premiada, pero también porque las críticas sobre esta autora siempre han sido bastante positivas y ya tenía ganas de leerle algo. Aunque éste no lo pienso leer hasta haber terminado los otros dos.

Uno que sí he comenzado y que probablemente siga leyendo alternándolo con Murakami y McCullers es En busca de April, la tercera entrega de la saga Quirke, de Benjamin Black, pseudónimo del escritor irlandés Jon Bainville. A Quirke lo descubrí por el Club Virtual de Lectura de las Bibliotecas Municipales de A Coruña, al cual me apunté a principios de año y cuya primera lectura propuesta fue el segundo tomo de la saga, El otro nombre de Laura. Como no quería comenzar la saga en el segundo libro, tomé prestado el primer libro (El secreto de Christine) en la biblioteca del Fórum y lo leí apresuradamente, antes en busca de April

de comenzar El otro nombre de Laura. Y me gustaron tanto que aquí tengo el tercero. Bainville escribe realmente bien, pero además construye muy bien  sus personajes y logra que, con la excusa de la trama de suspense, sientas verdadera intriga por el desarrollo tanto de esta como de aquellos. Si queréis leer una buena introducción a El otro nombre de Laura, os recomiendo la presentación que preparó Chus, la coordinadora del Club de Lectura. Y, si os animáis, apuntaros al Club, que está guay.

Ya entrando en el género de los libros de ensayo, también estoy leyendo Sobre la educación en un mundo líquido, un libro de entrevistas a Zygmunt Baumann, el pensador que identificó el concepto de realidad líquida, centradas en el campo de la educación. Siempre está bien leer sobre temas profesionales, aunque, como es el caso, toque aspectos que ya son conocidos, como la obsolescencia del sistema educativo o la necesidad de atender a unos sobre la educación en un mundo líquidoestudiantes más heterogéneos que los de las anteriores generaciones. Es un libro ameno y de fácil lectura, asequible para los profanos en la materia, así que si deseas enterarte de qué se está cociendo por el mundillo educativo, puedes asomarte por este libro.

Por cierto, ya que sale el tema de la educación, una de las ideas que me ronda por la cabeza es comenzar un segundo blog de temática profesional (aunque abordado de una manera desenfadada), acerca de la docencia, economía, economía de la docencia, docencia de la economía, indecencia de la economía, indecencia de la docencia… ya me habéis liado. Estaréis pensando que si no tengo tiempo para escribir en éste para qué me voy a meter en otro. Touché. O que por qué no publico directamente las entradas con esos contenidos en Melenalviento… Es que le tengo buscado un título taaaaan molón… Si me meto en este otro charco, os aviso.

También tengo empezado Mitología nórdica, de Enrique Bernárdez. Es un ensayo bastante completo sobre los mitos nórdicos, que compré en plena fiebre por la serie Vikingos. No soy un experto en la materia, pero me parece un trabajo que guarda mitología nórdicabastante equilibrio entre el rigor técnico, el entretenimiento y la pasión de descubrir el mundo de las narraciones mitológicas, con sus particularidades y sus paralelismos, además de ser un libro que ayuda a comprender la historia y cómo la percepción de los hechos históricos y de las influencias entre culturas se ven reflejadas en estos mitos. Claro que el libro estrella en la actualidad a este respecto es Mitos Nórdicos, aunque sólo sea porque proviene de Neil Gaiman, que recoge una novelación de dichos mitos. ¿Tenéis a algún conocido/a que sea fan de Thor o de Vikingos? Pues regaladle por Navidad uno de estos dos libros (o ambos), que seguro que acertaréis. Por cierto, que la última de Thor está muy bien: cañera, muy ochentera (me gustó mucho la banda sonora, rock electrónico vibrante y muy bien encajado), un Thor más vikingo que nunca, con muchos personajes interesantes que (a excepción de la mala malosa Hela interpretada por Cate Blanchett) se desarrollan equilibradamente y, la guinda, Led Zeppelin. ¿Quién podría imaginar que Taika Waititi, director de Lo que hacemos en las sombras, iba a resolver una película tan diferente con tanta soltura? Siento la digresión, pero tenía que echarlo fuera.

Para terminar el post, un libro de la poesía que nunca debe faltar. Este me lo regalé a finales del pasado curso y lo voy disfrutando lentamente, uno o dos poemas a la semana porque me gusta tanto que prefiero dosificarlo. Esto de dosificarlo es una gilipollez que hago sin saber por qué, pero siento que debo hacerlo así y así lo hago. Estoy hablando de Baluarte, de Elvira Sastre, que recientemente ha reeditado Valparaíso, añadiendo varias introducciones, ilustraciones y fotografías. Para mí, es un libro indispensable. Por las emociones que refleja, por la calidad de su factura, por la fuerza que transmite y, especialmente, por la visceral sinceridad que contiene. Es una poesía cautivadora, sugerente, luminosa y actual. Y sobre todo, es la esperaIMG_20171114_203242nza de descubrir que aún se escribe poesía con alma y con calidad. Buscad a Elvira Sastre en Youtube. Leed sus libros.

Descubrí a Elvira Sastre a principios de año. Quería regalar a Silvia un libro de suspense por Reyes (El silencio de la ciudad blanca, de Eva García Sáenz de Urturi) y me acerqué por El Corte Inglés de Marineda City. Estaba curioseando entre los libros de suspense cuando encuentro uno de los pequeños libros negros de la editorial Visor. Se trataba de La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida, de Elvira Sastre. Ni idea de quién era en ese momento. Simplemente, me parecía un título muy sugerente que estaba en la estantería equivocada. Como la caja estaba colapsada por una cola de compradores y debo tener un trastorno obsesivo compulsivo no diagnosticado, me puse a buscar la sección de poesía… que no estaba donde había estado hasta entonces y no la encontré por ninguna parte, así que dejé el libro donde lo había encontrado y, dando por hecho que se habían cargado la sección por las ventas navideñas, indignado (aunque luego descubrí que no había sido así), me fui a la FNAC a por el libro de Silvia.

En la FNAC no tardo en dar con El silencio de la ciudad blanca, tomo el primer ejemplar del montón y precisamente debajo me vuelvo a encontrar el libro de Elvira Sastre. ¿Qué coño hacía allí ese libro? Ha pasado casi un año y no sé describir la estupefacción que sentí al encontrármelo de nuevo, como si me hubiera seguido. ¿Qué estaba pasando realmente? Cogí el libro y me lo llevé (tranquilos, lo pagué). Lo demás se resume leyéndolo, así que: tolle, lege.

Os dejo con un vídeo en que Elvira Sastre lee varios de los poemas que contiene La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida.

Sed felices y haced felices a los demás. Y gracias por leer estas chorradas.

 

Tolle, lege

Llevo sin publicar en el blog casi tres meses. En este tiempo he visto pasar ante mis ojos un buen puñado de temas sobre los que escribir: It, Blade Runner 2049, La seducción, Detroit, Madre!, Thor: Ragnarok… Pero no he tenido tiempo para ponerme a ello. Si queréis referencias acerca de estas películas (y más), os recomiendo un podcast: McGuffin. En su primer programa de la segunda temporada hacen un repaso bastante exhaustivo al cine de lo que va de año, con interesantes aportaciones de colaboradores (no lo digo porque una sea mía). Y los anteriores programas están genial, así que os invito a que sigáis este podcast.

Por mi parte, me gustaría hacer una reseña de La librería, con un vistacillo al cine de Isabel Coixet, pero tendré que ordenar mis ideas antes de empezar. También me habría gustado escribir alguna reseña sobre música (en concreto sobre música clásica), pero le tengo demasiado respeto al tema como para animarme. Aquí también os puedo recomendar la colección de podcasts de Radio Clásica (chapó a RNE por este servicio). Y si os gustan las anécdotas sobre compositores, el programa de Radio Clásica Sinfonía de la Mañana, presentado por Martín Llade (de lunes a viernes a partir de las 8:00h), con su relato inicial, es indispensable. Y una gozada.

Y por supuesto, me habría encantado reseñar algunos de los libros que he leído úlimamente (y terminado de leer). En este sentido, la perdurabilidad de la literatura mantiene viva la esperanza. Quizá, la próxima entrada la dedique a echar un vistazo por encima a todos esos libros en modo de batería de reseñas cortas.

Pero esta entrada no la quería dedicar a lamentarme de las ocasiones perdidas, ni a pregonar futuras reseñas que no sé si llegarán algún día (hay que ser realista sobre el tiempo del que puedo disponer), esta entrada la quería dedicar a los libros que todavía no he leído y que pienso leer en un futuro cercano (o estoy leyendo).  Es un tema extraño hasta para mí. Tal vez esté escribiendo para comprender por qué siento la necesidad de escribir sobre los libros que aún no he leído. Así de barroco estoy.

a balada do café triste

Hasta donde alcanza mi conciencia, fue hace diez días cuando empecé a sentir esta necesidad. Le quería regalar un libro a Silvia y pasé por la librería Moito Conto a ver si había alguna novedad de suspense. Al entrar me encontré con A balada do Café Triste de Carson McCullers, edición en gallego de la editorial Rinoceronte. Y no pude evitar la tentación (que conste que la resistí al entrar en la librería; al ir a pagar el libro de Silvia fue cuando me venció).  Gracias a una amiga,  leí hace más de veinticinco años la edición en castellano, que compartía el volumen con Reflejos en un ojo dorado (era una edición de Salvat, creo) y desde entonces quería conseguirlo. Con el centenario del nacimiento de la autora, Seix Barral publicó de nuevo sus obras, pero separando la edición de La balada del Café Triste de la de su compañero. La verdad es que me eché atrás por ello, pero al verlo publicado por otra editorial me faltó tiempo para lanzarme a por él. Así que ahí está, esperando a ser leído, ojalá que lo sea más pronto que tarde.

¿Alguien ha echado cuentas de la edad que tenía cuando leí por primera vez este libro? Sí, con 18 o 19 años leía (aparte de Stephen King) a McCullers. Pero también a Faulkner, Kafka, Camus, Capote, Hemingway, Yeats, Whitman, Baudelaire, Woolf, Hesse,… Y ahora, ¿qué? Maldita sea, esperando a que Rothfuss publique el fin de la trilogía de Kvothe y rezando porque George R. R. Martin publique Vientos de Invierno antes de que le dé algo, y que por favor la saga de novelas de Canción de Hielo y Fuego no tenga un bajón tan acusado como la serie de televisión. ¿En esto se ha quedado mi espíritu lector? Esa vocecita que me decía, como a San Agustín, “toma, lee”, ha rebajado sensiblemente su paladar sin que me haya dado cuenta. ¿Por qué? Nescio, sed fieri sentio et excrucior*. Tal vez la experiencia me haya cansado de la búsqueda de una compresión del ser humano y del mundo. O puede que el trabajo agote mi capacidad de ocio cultural que no sea estrictamente entretenimiento. Netflix y su obsesión por sacar buenas series cada semana tampoco ayuda. Ni estar enganchado a Skyrim. También querer estar integrado socialmente (pero esto es secundario).

Quizá no exista una única causa. Echemos balones fuera: la sociedad tampoco ayuda, que se ha rebajado sensiblemente el nivel cultural en casi todos los aspectos. De muestra, un botón: por aquel entonces, en las berbenas las orquestas tocaban un poco de todo, desde pasodobles a Leño o Siniestro Total. Hoy es monográfico: reguetón, reguetón y reguetón. ¿La miseria cultural social implica el deterioro cultural personal? Pues si es así, mi vocecilla me está susurrando: “¡Rebélate, rebélate contra la luz que agoniza!” Como decía Ramón Trecet en Diálogos 3, “Buscad la belleza: es la única forma de protesta que merece la pena en este asqueroso mundo”.

Y revelando, revelando… Este post ya tiene 1.800 palabras (vosotros no las véis, pero yo sí), así que voy a dividirlo. Puede que en dos o incluso puede que en tres partes, pero si queréis saber más acerca de los maravillosos libros que estoy leyendo, no os perdáis la continuación… Tolle, lege 2, el retorno. Ya está escrito, así que voy a programar la publicación para el viernes.

Gracias por leer estas tontuneces.

 

 

* No lo sé, pero siento que es así y me atormento. Catulo. Estoy a un latinajo de que me nombren ciudadano romano in pectore… ups…

La Torre Oscura

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Cuando vi los tráilers de La Torre Oscura (Nikolaj Arcel), me temía lo peor: un festival de efectos especiales y una pésima, pero comercial, adaptación de las novelas de Stephen King. En realidad, la película es entretenida y breve para lo que suele gastar el género fantástico. Y no la puedo considerar una adaptación de las novelas, porque más allá del nombre de algunos personajes y un par de circunstancias, no se ajusta, ni en forma ni en fondo, a las novelas.

la torre oscura

Así, Rolando de Gilead, que Stephen King había concebido como una mala bestia (el propio autor reconoce que tenía en mente al Clint Eastwood de El jinete pálido y los spaghetti westerns), se convierte en un bonachón Idris Elba (qué flojo papel para tan buen actor) que, por ignorancia de las leyes de la física, especulo, ya que Rolando no volaba, convierte trayectorias parabólicas de caída en trayectorias lineales. Walter, el hombre de negro que huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él, es un malo retorcido e intrigante que en manos de Matthew McConaughey se vuelve un malo muy maloso, pero infinitamente más plano que el del libro (aún así, McConaughey le da vidilla al filme). Y que parece ir en pos de Rolando y Jake, al revés de la novela. Quizá Jake sea el personaje más fiel (también es el más simple), pero el metraje no guarda espacio para desarrollar su relación con el pistolero, ni posee la intriga de la novela acerca de cuál es su papel en la historia. Creedme que podría seguir así varios párrafos… que os voy a resumir en un par de líneas: esta película no es una adaptación de la obra; es una demolición pura y dura donde los principales temas de los libros (el debate interno de Rolando entre su corazón de piedra y el afecto de Jake, las profecías y el destino, el Ka y el Ka-tet, el precio de la venganza, la descomposición física y moral de un mundo que “se ha movido”…) desaparecen, junto al estilo épico y sucio original, para crear un producto orientado a un público más infantil que juvenil.

Si uno se olvida de la saga literaria, la película es entretenida pero insuficiente. Pero, una vez que se posee la perspectiva literaria, se convierte en una descorazonadora oportunidad perdida. Habrá que esperar veinte años, y rezar para vivirlos, a que un Nolan u otro equipo más capaz reinterprete la historia y la realce a un nivel digno.

La Torre Oscura comparte este rasgo con otras películas recientes, como si se estuviera convirtiendo en una circunstancia recurrente: en sí ser razonablemente buenas, pero al valorarlas en perspectiva se despojan de gran parte de su bondad. Un ejemplo fue El despertar de la fuerza, pero también lo ha sido la última entrega de El caso Bourne, las sucesivas entregas de Los juegos del hambre, las nuevas entregas de Star Trek o más recientemente, Guerra en el planeta de los simios.

Cosas del azar, mientras termino de escribir esta entrada, en el canal Dark están emitiendo otra adaptación de Stephen King: La Zona Muerta, dirigida por David Cronenberg. Esta sí que es una buena adaptación y una buena película, con Christopher Walken dando vida al bueno de Johnny Smith, que se despierta tras cinco años de coma con la capacidad de ver el futuro.

No sé si alguien se habrá parado a contar, pero está claro que King es uno de los escritores cuya obra ha sido llevada en más ocasiones al cine y la televisión. Con suerte dispar, claro está. Pero entre todas las adaptaciones hay un generoso puñado de buenas películas: Carrie (Brian de Palma), Misery (Rob Reiner), Cuenta Conmigo (Rob Reiner), La Milla Verde (Frank Darabont), Cadena Perpetua (Frank Darabont) o, por supuesto, El Resplandor (Stanley Kubrik) (si bien, de ésta, Stephen King no aceptó la versión realizada por Kubrik). Y otras adaptaciones, a pesar de que no tengan la calidad de las anteriores, se han convertido en referencia, como Salem’s Lot o El Cementerio de Animales.

El caso es que en un par de semanas se estrenará una nueva adaptación de It, otra de las novelas emblemáticas de Stepen King, que ya había sido llevada a la pequeña pantalla como miniserie en los 90, dirigida por Tommy Lee Wallace y con Tim Curry como Pennywise. No era una buena adaptación, pero los aficionados al género de terror le guardan cariño. Espero que la nueva versión cumpla con la novela y las expectativas que han creado sus tráilers. Pero eso ya es cosa de otra reseña.

Su mejor historia

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Su mejor historia, dirigida por la danesa Lone Scherfig (Italiano para principiantes, Una educación) narra las peripecias de un equipo de rodaje que, en medio del asedio aéreo a Londres en la Segunda Guerra Mundial, trata de sacar adelante una película sobre Dunquerque (¡qué coincidencia!). Pero el Ministerio de Información no quiere una película cualquiera, debe servir a la propaganda del Ministerio tanto para mantener la moral de la población británica (“¡¡Autenticidad y optimismo!!”) como para atraer a la causa a la opinión pública estadounidense, por aquel entonces reacia a que su país interviniera en la guerra.

Su mejor historia

El centro de la historia está narrado desde el punto de vista de Catrin Cole (Gemma Arterton, para mí inolvidable en Byzantium), una joven galesa que encuentra trabajo como guionista y que se hará paso en un mundo dominado por los hombres gracias a su talento. Tanto la protagonista como el resto del reparto, del que hay que destacar a Bill Nighy (Love Actually, Underworld), bordan un relato equilibrado entre drama, comedia y tragedia, bien ambientado y dirigido, cuyo principal tema es la “magia” del cine, entendida como la capacidad de este arte para, partiendo del engaño, ser capaz de despertar emociones en los espectadores. Para los cinéfilos, Su mejor historia es un deleite, en tanto se sumerge divertidamente en el proceso de producción de las películas (narra desde la idea original hasta las reacciones del público) en una época en la que el cine aún poseía un aura de inocencia primigenia, al menos en los espectadores. No como ahora, que vais todos a criticar para dároslas de listillos. Pero también aborda más temas, como la integración de la mujer en el mundo laboral (“Tienen miedo de no ser capaces de meternos de nuevo en la caja cuando esto termine, y se vuelven hostiles” – más o menos), la vida en tiempos de guerra, la pérdida de los seres queridos o el tránsito a la edad madura (seguro que me olvido de alguno más), con una trama de desengaño y amor que, al menos para mí, dista de apropiarse del resto de las historias y sirve para desarrollar correctamente los personajes.

En fin: otra buena película que pasa desapercibida por la cartelera. Sinceramente, no sé qué criterios tienen las distribuidoras y las productoras de cine para la promoción de las películas, pero están fallando cuando producen cintas absolutamente prescindibles (por ejemplo, Siete deseos) y no son capaces de captar a una cantidad razonable de público con películas de buena calidad y con potencial para ser comerciales.

Colossal

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Gloria (Anne Hathaway) es una chica bastante fiestera. Tal vez algo más que bastante. De hecho, ha perdido su trabajo hace casi un año y se pasa la noche (y el día siguiente, también) de fiesta en fiesta por Manhattan. Hasta que su novio (Dan Stevens, protagonista de Legión), ya harto, decide echarla de casa y a ella no le queda más remedio que regresar a su hogar de la infancia, una casa ahora vacía en un apacible pueblo. Allí se reencuentra con Oscar, su compañero de cole (interpretado por Jason Sudeikis, de Cómo acabar con tu jefe y Somos los Miller), que regenta el bar que heredó de su padre y la contrata como camarera.

Hasta aquí el argumento es de comedia romántica, pero la película está dirigida por Nacho Vigalondo (el de Los cronocrímenes, Extraterrestre y Open Windows) y, por decirlo usando una coletilla de moda, no da el perfil de director de comedia romántica, así que la historia se empieza a poner bizarra cuando aparece un monstruo de dimensiones gigantescas deambulando por Seúl. Sí, seguís en la misma reseña. Gloria descubre que está conectada con el monstruo y que, de hecho, puede controlarlo desde el otro lado del mundo: el monstruo hace exactamente lo que ella decide hacer. Y hasta aquí podemos llegar… sin hacer ningún espoiler severo. ¿Es una comedia? Sí, claro. ¿Es un drama? Pues también: sobre todo es un drama; pero no tanto en el sentido de que fuese un dramón y hubiera que llorar, sino porque la esencia de la película se centra en desarrollar al personaje protagonista, que debe enfrentarse a los antagonistas, uno de los cuales es ella misma.

colossal-poster

Es una película que nos cuenta la lucha, en ocasiones cruel e infructuosa, de nosotros mismos frente a nuestros temores más arraigados, las inseguridades que han crecido a nuestro lado desde las etapas más tempranas de nuestra vida. En ese sentido, es Gloria la que lucha contra sí misma. También habla acerca de la necesidad de deshacernos de los sentimientos, las relaciones y las actitudes más tóxicas, propias y ajenas, y superarlas. Y del efecto que tienen nuestros actos sobre las vidas de los demás (esos coreanos… pobrecillos), por insignificantes que nos parezcan nuestros actos. Este es el mensaje principal de este cuento. Y el guión, con momentos de auténtica calidad, sostiene con solvencia dicho mensaje y alguno más. Para mí es una película esencialmente feminista. Lo señalo sobre todo frente al feminismo infantil que ha publicitado Wonder Woman, su compañera de de cartelera. En Colossal, los personajes masculinos ostentan un machismo reconocible, cotidiano, realista, tratando de tomar decisiones sobre Gloria pero sin Gloria (¡15 puntos para Gryffindor por el juego de palabras!), dejando en evidencia el mecanismo subyacente en las típicas comedias románticas simplonas: la salvación de la chica pasa a través del chico bueno. Porque en Colossal es la protagonista la que deberá liberarse a sí misma.

Una referencia ineludible para este filme es la reciente Un monstruo viene a verme, de Juan Antonio Bayona, en la que otro monstruo colosal ayudaba a que un niño asimilara el proceso de duelo por el cáncer terminal de su madre. En la de Bayona, emocionante y lacrimógena, el monstruo pertenece al imaginario del protagonista; sin embargo, en la de Vigalondo el monstruo es real, con consecuencias en la vida real, aunque no pierda nada de su valor simbólico. En ésta, además, la historia es bastante más adulta que la primera, más universal.

Creo que queda claro que me gustó la película. A Silvia le encantó. Cuando una película se queda al margen de los géneros reconocibles, hay que admitir que “puede ser para gustos” y viendo las críticas, tan variadas, pues parece ser que sí va a ser para gustos (y supongo que para amiguetes). Pero hay una cosa que me llama la atención en todas las críticas que he leído de la película, y he leído unas cuantas: ninguna hace referencia al alcoholismo de la protagonista, que es el vórtex de la espiral autodestructiva de su vida. Parece como si quisieran obviar ese tema. Hasta me quedé con la sensación de que este aspecto se suaviza en el doblaje, porque hay momentos en los que la entonación no parece encajar con el lenguaje corporal de la protagonista. ¿Será porque preferimos mirar a otro lado cuando nos presentan un problema? Eso sólo consigue que el problema se haga mayor. ¿Será porque tememos que nos corte el buen rollo de fiesta y evasión? Pues si creemos depender del alcohol para ello, ya tenemos un problema. Mientras no lo afrontemos, seguirá ganando.

gloria alcohol

Siento haberme puesto tan serio. Será cosa de la calor, o será cosa de pasar las solicitudes del fondo de libros y las ayudas. Así no hay quien duerma (por ninguna de las dos razones).

Una última moraleja: en estas aciagas semanas en las que la cartelera parece un yermo, no perdáis la fe; buscad y hallaréis. Estábamos a punto de no ir al cine y Colossal quizá haya sido la mejor película que hemos visto desde Lady Macbeth.

Extras:

  • Making ¿off/of?: He estado a punto de titular esta reseña “Monster Woman” como guiño a Wonder Woman, pero en producción me dijeron que no, que resultaría confuso. Sí, ya les dije que la confusión era parte del estilo, que leyeran el resto de la reseña. Pero no me hicieron caso. Dijeron que no cobraban lo suficiente como para leer la reseña, se conformaban con leer el título. Por eso os quiero tanto: por haber llegado hasta aquí. ¡Hasta la próxima!
  • ¿Sabías que… ?: Otro buen título habría sido Un monstruo viene a ver a Anne Hathaway.
  • Aviso: Se ruega al propietario del vehículo 5764 HDP que acuda a retirar el vehículo… al depósito municipal.
  • Advertencia legal: ningún animal fue lastimado o herido en la redacción de este post. Excepto Turka. Turka quería salir a la calle.
Fuentes de las imágenes: internet, ya sabéis, buscáis en Google y lo que surja.

Titulando

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Con este calor no hay quien duerma, así que voy a aprovechar el insomnio y escribir una nueva entrada en este blog que tan abandonado tengo. ¡Desde febrero sin publicar! Y yo que cuando empecé quería publicar una entrada por semana. ¡Qué iluso!

Que no haya publicado no quiere decir que no tuviera temas sobre qué escribir. Al contrario, la abundancia de los mismos me ha bloqueado al sentarme frente al ordenador, de modo que escoger tema ha sido la segunda causa de que no haya publicado (la primera, evidentemente, ha sido el trabajo, que ha incluido casi una semana en Barcelona).

Podría escribir sobre los libros que he leído durante esta temporada. Me he apuntado en el Club Virtual de Lectura de las Bibliotecas Municipales de A Coruña y está siendo una experiencia fructífera y enriquecedora, mucho más de lo esperado. En lo que va de año llevamos leídos: El otro nombre de Laura, de Jon Banville (publicado bajo el seudónimo de Benjamin Black), Los caballos de Dios, de Mahi Binebine, Tokio Blues, de Haruki Murakami y actualmente estamos leyendo Nieve, de Orhan Pamuk. La verdad es que me da un poco de reparo escribir sobre ellos, puesto que ya los vamos comentando en el blog del Club (https://ciberclublectura.wordpress.com/) y tengo la sensación de que estaría “traicionando” al Club.

También me gustaría dedicar una entrada-homenaje a la Sinfónica de Galicia (y al Coro), por la (muy) espectacular temporada de 25 aniversario que se han marcado. Tremenda. También me gustaría poseer el conocimiento musical necesario para poder escribir sobre los conciertos con fundamento.

Y, por supuesto, al cine, al bendito cine, que estas dos últimas semanas presenta una cartelera un poco raquítica, pero en las semanas anteriores nos metimos un buen atracón, como si tuviéramos que ver todas las películas que nos interesaban: desde Guardianes de la Galaxia 2 hasta Lady Macbeth pasando por…

Stefan Zweig: adiós a Europa

Dirigida por Maria Schrader e interpretada, entre otros, por Josef Hader en el papel de Stefan Zweig y Aenne Schwarz, el título de esta producción austríaca induce a pensar (al menos, a mí me indujo a ello) que la película trataría sobre el período temporal previo al exilio del escritor, que huyó del nazismo hacia América. Sin embargo, oh sorpresa, la película es un biopic sobre los años del exilio, comenzando con una recepción oficial en Brasil. Tal vez hubiera sido más acertado titularla Stefan Zweig: hola a América.

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A través de diferentes episodios, va creando una aproximación al pensamiento del escritor vienés, sus opiniones políticas, su actitud ante el auge del nazismo y el fascismo en Europa, su papel como vía de acceso para otros exiliados, su vida familiar, las expectativas que creaba entre la gente que lo acogía…

A pesar de las excelentes interpretaciones y la impecable recreación, no es una película fácil de ver. Y no sólo por los cortes entre los capítulos que compartimentalizan la acción y desestructuran el hilo argumental (esa segmentación congénita en el género del biopic), sino, especialmente, porque para disfrutarla plenamente requiere de conocimientos previos sobre el autor, la época y el contexto político e intelectual. Hay que hacer un esfuerzo por engancharse. Pero merece la pena porque va cobrando potencia hasta una escena final intensa y finamente rodada, con el matrimonio suicida apenas mostrado, pero protagonista, ante el cual se lee la carta de despedida a sus amigos, en la que les desean que puedan ver la aurora (tras la larga noche en la que se había sumido Europa).

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Y henos aquí de nuevo en el punto de partida: el título original en alemán era Von der Morgenröte (subtitulado Stefan Zweig in Amerika), lo que vendría siendo Antes de la aurora, en clara referencia a la frase de la carta de despedida. Supongo que habrán tomado la traducción directa del título en inglés (Stefan Zweig: Farewell to Europe), sin preocuparse de nada más. Pero bueno, que nada sorprende. Llegó el mayo pasado a las salas de España, a pesar de haberse estrenado ya en 2016. ¿Qué prisa habría? Llegó, supongo que en patera, porque nadie se enteró de que había llegado… Otro día hablaremos de los doblajes… Del respeto al arte, ¿para qué? Somos como somos.

Os recomiendo la opinión acerca de la película escrita por Laureano Araujo: http://praza.gal/opinion/3971/antes-da-aurora-stefan-zweig-en-america/ . Por mi parte, no podría expresarlo mejor.

Venga, un saludo a tod@s, gracias por leer el post y espero que el siguiente no se demore tanto.

 

Diario de un joven médico, de Mijaíl Bulgákov

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Mijaíl Bulgákov (1891-1940) se graduó en medicina y ejerció como médico antes de convertirse en escritor. De su experiencia como médico novel, en la Rusia rural de los primeros años de la Revolución, se nutren los relatos que componen Diario de un joven médico (Alianza Editorial, 2016; 10,90€ en edición de bolsillo). El tema central es dicha experiencia, pero lo que más llama la atención del libro es la sencillez y la humanidad con que el autor observa a sus congéneres.  Lo cual parece un elemento común en la literatura rusa (al menos, hasta donde he leido, que no es mucho, la verdad). También hay que resaltar la capacidad de abstracción para contemplarse y juzgarse a sí mismo y su trabajo, en unas ocasiones incluso con cierta dosis de humor; en otras, con una clarividencia sobrecogedora, como hace al relatar la adicción a la morfina (de origen autobiográfico). Los relatos que componen el libro guardan imágenes y momentos difíciles de olvidar y uno termina la lectura con la impresión de que el joven médico ha tenido que enfrentarse a su escasa experiencia superando todo miedo o inseguridad, pero que también ha tenido que superar una gama de dificultadas que van desde la climatología hasta la ignorancia de la gente.

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No es la obra más conocida de Bulgákov, pues dicho honor lo ostenta El Maestro y Margarita (que, al parecer, inspiró Simpathy for the Devil, de los Rolling Stones (!)), seguida de la muy interesante Corazón de perro, pero sí que es un libro que merece la pena ser leído y disfrutado. Qué pena que un autor como Bulgákov terminara como tantos otros talentos de su época (Grossman, Shostákovich…), condenado a la marginación y al ostracismo, con sus obras convertidas en samizdat (ediciones clandestinas).

Compré el libro un sábado. Silvia estaba en Madrid (como hoy, ¡qué casualidad!) y yo me fui al Marineda a ver Deadpool, que se había estrenado ese fin de semana. Como llegué temprano, me acerqué por la librería del Corte Inglés y lo compré. Principalmente para aprovechar un poco el tiempo mientras no empezaba la película. Y creo que me leí un par de relatos antes de que empezara. Tuvo que ser raro. Un tipo leyendo a Bulgákov mientras espera a que se apaguen las luces para ver la peli del rey de la chimichanga. La seguridad falla -y mucho- en este país.

 

Hace casi cinco meses que no publicaba en el blog. Ha sido una retirada forzada por causas muy dispares: saturación de trabajo, colapso del portátil, razones de salud, … Pero también las dudas acerca de sobre qué escribir y que cuanto más pasaba el tiempo, más temas se me iban acumulando y cada vez la explicación de mi retraso era más compleja. Cuando esta mañana, por fin, me decidí a pasar a la acción, me encontré con esta entrada incompleta… ¡Desde julio! Intentaré aprovechar los carnavales para sacar alguna otra entrada y, de paso, contaros algunas novedades. Y retomar las publicaciones regulares. Un saludo a tod@s y gracias por seguir ahí.